Los pingüinos nos dan una lección magistral de adaptación y aprendizaje

Los pingüinos nos dan una lección magistral de adaptación y aprendizaje

Recuerdo a mis antepasados. Os quiero contar cómo se las apañaron en tiempos también muy difíciles, como los actuales. Mis “abuelos” tuvieron que hacer cambios enormes para adaptarse a las condiciones extremas que les tocó vivir. Les admiro muchísimo, su historia es muy inspiradora.

Hoy vosotros estáis obligados, es una necesidad, a adaptaros y redefiniros en mercados muy saturados y buscar caminos propios. Esto no significa hacer como los demás o imitar lo que otros hacen, sino buscar, desarrollar y diseñar una variable diferente a la de tu competencia, una ventaja sostenible. Adaptarse no es conformarse, ni imitar al resto, sino buscar nuevas herramientas para nuevos escenarios.

Voy a contaros cómo lo hicimos los pingüinos.

¿Sabías que mis antepasados no vestían esmoquin?

Es cierto, las plumas de mis “tatarabuelos” eran grises y marrones rojizas, muy diferentes de las plumas blancas y negras que lucimos hoy los pingüinos. Además eran más grandes y altos. ¿De qué época estoy hablando? Hace mucho tiempo, los expertos dicen que ocurrió hace 20 millones de años, cuando la Antártida experimentó una fuerte caída de las temperaturas y se cubrió permanentemente de hielo. Otros científicos se remontan a una era en la que coexistíamos con los dinosaurios, y ellos, lo sabéis de sobra, se extinguieron.

mis antepasados no vestían esmoquin

Por suerte nosotros vivimos hoy en la Antártida en amplias colonias. Nos pudimos adaptar a un cambio drástico de clima, pero al precio de tener que cambiar nuestra morfología y desarrollar las características que hasta hoy nos ayudan a soportar climas extremadamente fríos. No fue nada fácil y te preguntarás ¿cómo es posible que unos “pájaros bobos”, como se nos ha llamado, que no podemos volar aun teniendo alas, logremos estar preparados para la vida y la reproducción en entornos tan hostiles?

Tengo alas y no puedo volar. ¿Y tú qué has ganado en el camino?

Aparte de soportar las extremadamente bajas temperaturas, mis antepasados tuvieron que aprender a bucear para buscar alimento, y lo hicieron tan excelentemente bien que poco a poco nuestras alas sirvieron más para nadar que para volar. Aprendieron a ser tan buenos nadadores como los peces, comenzaron a “volar” a través del océano y desarrollaron habilidades extraordinarias de buceo.

Admito que poder volar nos vendría muy bien. La larga distancia de hasta 60 km. que hay entre nuestras colonias y el mar, un viaje que nos cuesta varios días, podría ser cubierta en un par de horas. Y también dentro del agua podríamos huir de nuestros depredadores con más facilidad, simplemente saliendo del agua volando.

Los pingüinos tenemos un “primo hermano”, los araos, que hacen las dos cosas: saben nadar estupendamente y también pueden volar un poquito y pero en ello gastan una enorme cantidad de energía, que les deja agotados.

Según los científicos “las aves no pueden tener alas que sean buenas a la vez para volar y nadar“. La eficiencia no es posible al mismo tiempo en el aire y el agua. Nosotros los pingüinos nadamos con nuestras alas y lo hacemos de la misma manera que otras aves cuando vuelan. Y lo digo con orgullo porque algunos zoólogos nos consideran unas de las aves de vuelo más eficaces. Nadamos muy rápidamente y a gran profundidad. Alcanzamos los 24 km/h y profundidades de hasta 500 m.

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Hemos refinado extremadamente la técnica de natación. Saltamos como los delfines cuando salen a respirar. Nuestro cuerpo se ha ido adaptando paulatinamente hasta llegar a ser hidrodinámico y disponemos además de un denso plumaje a la manera de escamas. Nuestras alas actúan como verdaderas aletas. Hemos aprendido a situar las patas muy atrás para favorecer la natación y empleamos la cola como timón.

Y así, volar se nos hizo paulatinamente más costoso. Cada vez nos requería más energía hasta el punto que no pudimos afrontarlo. Perdimos por completo la habilidad de volar, tuvimos que renunciar al aire. Los pingüinos no podemos volar porque somos excelentísimos nadadores y muy eficaces encontrando comida en el agua. Como dicen los expertos en su jerga: “Maximizamos la función del ala en el agua frente a la función del ala en el aire“.

Los expertos hablan de nosotros

“Los pingüinos maximizan la función del ala en el agua frente a la función del ala en el aire“. Los beneficios de nuestra eficiencia para alimentarnos en el agua compensa la ineficiencia de tener que caminar.

A fuerza de tanto ejercicio dentro del agua nuestros cuerpos aumentaron de tamaño. Al volvernos más corpulentos ganamos eficacia buceando porque podíamos aguantar cada vez inmersiones más largas. Nuestros huesos dejaron de ser huecos como los de otras aves, se volvieron sólidos, lo que nos permite ser tan fuertes y resistentes en tierra. Ya lo sé, tenéis razón, somos un poco torpes fuera del agua, pero capaces de recorrer andando decenas de kilómetros de tierra helada, con el objetivo de encontrar un lugar al resguardo de los depredadores donde aparearnos y poner nuestros huevos. Pero esta es otra de nuestras aventuras que os contaré en próximos posts en este blog.

La diferenciación es nuestra mejor estrategia. ¿Y tú qué has ganado en el camino? ¿A qué has tenido que renunciar?

¿Estás preparado para los cambios?

Los pingüinos necesitamos del aprendizaje continuo para mantenernos eficaces en tierra y mar. Hemos necesitado adquirir conocimientos técnicos como aprender a nadar y bucear y también precisamos ejercitar habilidades y nuevas competencias que nos permitan resolver nuevos problemas a los que nunca antes habíamos tenido que enfrentar.

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Un aprendizaje continuo se ve recompensado por una competitividad duradera. Enumero algunas de las capacidades que hemos tenido que desarrollar.

1. Capacidad de comunicación e Inteligencia social

Los pingüinos somos muy sociables y grandes comunicadores. El desarrollo de la capacidad de comunicación para conectar y generar empatía es clave hoy para todos. La confianza y la reciprocidad consiguen que la colaboración y el trabajo marchen mucho mejor.

2. Adaptación

Los pingüinos nos hemos adaptado a un entorno particularmente hostil y difícil. En parte lo hemos conseguido por nuestra capacidad para “desaprender” a volar y superando la idea o prejuicio de que las alas sólo funcionan eficientemente en el aire. ¿Qué puedes o necesitas “desaprender”? ¿Qué zonas de confort tienes que abandonar?

3. Multidisciplinaridad

Los pingüinos nos hemos especializado en ser muy eficaces y eficientes en el agua. Pero también asumimos retos importantes fuera del agua, en las inmensas superficies de tierra helada donde damos muestra de resistencia al cansancio, al frío y al hambre. También tú, como cualquier trabajador, necesita hoy ser especialista en un área y tener la capacidad de asumir retos en una amplia gama de disciplinas.

4. Gestión de recursos

Volar se nos hizo tan costoso a los pingüinos que tuvimos que renunciar al aire para poder ser eficientes en grado máximo dentro del agua. Tú del mismo modo deberás también ser experto en reconocer qué tipo de forma de pensar requiere cada tarea y adaptar los métodos de trabajo para optimizar la productividad.

5. Capacidad resolutiva

Los pingüinos nos lanzamos al agua o nos echamos a andar con resolución, no miramos atrás, no nos detenemos. Sabemos que nos jugamos la vida si nos despistamos y nos separamos del grupo. Tú también debes tener capacidad de análisis y síntesis en las diferentes situaciones para ser rápido y efectivo en la toma de decisiones.

6. Resiliencia

Los pingüinos asumimos retos importantes fuera del agua. En las inmensas superficies de tierra helada damos muestra de una enorme resistencia al cansancio, al frío y al hambre y de nuestra capacidad para sobreponernos. También tú debes desarrollar tu propia capacidad de hacer frente y superar las adversidades.

¿Y tú estás preparado?

¿Y tendremos los pingüinos que aprender a volar?

Los cambios que se están produciendo en nuestro entorno son también un reto para nosotros los pingüinos. Por causa del cambio climático, nuestro hábitat en la Antártida está sufriendo una reducción de los meses de bajas temperaturas y de hielo. El retraso en la congelación del suelo reduce la plataforma helada que es nuestro lugar de apareamiento, cría y alimentación.

Algunos de mis amigos están modificando sus costumbres, desplazándose más al sur, a la búsqueda de nuevos territorios. Otros están aprendiendo a escalar acantilados de hasta 60 metros, cosa que no es fácil porque no somos especialmente hábiles en tierra. ¡Y lo consiguen!

Y otros pingüinos están intentando recuperar la capacidad de volar o más bien aprendiendo a volar de nuevo. Y mira ¡vuelan! ¡Los pingüinos pueden volar!

Si quieres saber cómo lo consiguen mira este vídeo. ¡Fantástico! Yo también lo voy a intentar


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Valenttin

Aliado, asesor y compañero de viaje de ttandem.com

Hoy todos somos pingüinos interconectados.


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