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Celebramos el día de la amistad y la cooperación … pingüina

En el día internacional de la Amistad, desmontamos la falacia de que la naturaleza humana es intrínsecamente egoísta. Un alegato a favor de la cooperación.

Valenttin

Mis amigos de @ttandem_com me han invitado a escribir un post de celebración del día internacional de la Amistad. Como los pingüinos somos animales muy amistosos, me he propuesto trasladaros un mensaje optimista y motivador. Me gustaría hacer un alegato a favor de la cooperación: no me canso de defender que las “personas pingüino” sacan lo mejor de sí mismas cuando trabajan en grupo.

Hoy es un día para celebrar la amistad, la importancia de los vínculos amistosos y de las relaciones amigables y también un día para reconocer que efectivamente, a nuestro alrededor vemos personas que hacen lo correcto, actúan de manera justa, se preocupan por sus equipos y cooperan para mejorar sus empresas. En internet existen conocidos casos de éxito que hacen de la cooperación su seña de identidad: como por ejemplo la cultura de la contribución desinteresada de Wikipedia o la creación de software de código abierto como Linux o Wordpress. Facebook y Twitter han supuesto una cultura generalizada de la cooperación y la comunicación y donde la gente no actúa necesariamente por interés.

Y sin embargo existe la idea generalizada de que los humanos son egoístas por naturaleza y que están motivados principalmente por los propios intereses. Esta visión no es muy alentadora ¿verdad?. Me gustaría desmentirla y para ello me voy a apoyar en Yochai Benkler, admirador de los pingüinos y también gran defensor de la colaboración como el arma más valiosa para mejorar el bienestar de la sociedad. En su libro "El Pingüino y el Leviatán" ha desmontado la falacia del egoísmo y ha demostrado que la gente tiende a cooperar más de lo que creemos. ¡Os lo recomiendo!

¿Egoísmo o cooperación? ¿Qué opinaría un pingüino?

¿Qué impulsa la conducta humana? ¿Cuáles son vuestras motivaciones? ¿Sois tan egoístas por naturaleza como pensáis? ¿Os guiais principalmente por los propios intereses? ¿La toma de decisiones está impulsada exclusivamente por el cálculo racional de costes y beneficios?

Durante siglos este ha sido el modelo dominante: los seres humanos se mueven por interés propio y para conseguir que los demás actúen bien, no hay más remedio que controlarlos, recompensarlos o castigarlos. Y en consecuencia los sistemas, las empresas y las organizaciones han sido construidas en torno a incentivos, recompensas y sanciones para lograr sus objetivos.

Y tan lejos ha ido esta teoría del beneficio propio, que no sólo se ha aplicado al mundo de los negocios o los mercados, sino que también ha calado en la vida social, el amor, la familia y la amistad. ¿No es posible otra visión más halagüeña?

En las últimas décadas, las sociedades humanas se han hecho más complejas e interrelacionadas y cada vez hay más consenso en admitir que los sistemas basados en el control y la jerarquía se muestran insuficientes e inadecuados.

Una visión más optimista considera que los seres humanos son esencialmente capaces de sentir empatía, de albergar sentimientos que impulsan a actuar moralmente, de manera cooperativa o generosamente, no sólo por propio interés. ¿No estaría la naturaleza humana más próxima a la de los pingüinos? Nosotros los pingüinos somos muy igualitarios. En nuestras pobladas colonias, no hay un pingüino macho alfa que imponga su mensaje mediante la fuerza. Durante la época de reproducción no peleamos por el territorio sino que nos agrupamos estrechamente cuerpo a cuerpo en un gigantesco abrazo para defendernos del frío. Hemos sobrevivido gracias a una verdadera colaboración.

Merece la pena detenerse a considerar los siguientes datos extraídos de estudios realizados en docenas de sociedades. Aparece un patrón básico:

  • Una importante minoría de gente, alrededor de 30%, se comporta de manera realmente egoísta.
  • Un 50% de la gente se comporta sistemática, significativa y predeciblemente de manera cooperativa. De entre ellos, algunos cooperan condicionalmente: responden a la amabilidad con amabilidad y a la maldad con maldad. Otros son colaboradores incondicionales.

Qué podemos aprender?

  • La gente está más dispuesta a cooperar y es más desinteresada, o por lo menos se comporta de forma mucho menos egoísta de lo que se da por sentado.
  • Es erróneo contemplar a los individuos sólo bajo el prisma del propio interés.
  • Según estudios de biología y psicología humana se han encontrado pruebas de una predisposición genética a cooperar.
  • La evolución favorece a los individuos que se sienten impulsados a cooperar con otros.
  • Utilizar exclusivamente el control, los incentivos personales o el castigo para motivar no es eficaz.
  • Para motivar a la gente necesitamos sistemas basados en el compromiso, la comunicación, además de otras motivaciones intrínsecas, morales, emocionales y sociales.

Todo esto suena muy bien, pero no quiero pasarme de optimista ni de ingenuo, ni describir un mundo de fantasía, donde todo sea desinterés y sacrificio. El reto consistiría más bien en diseñar sistemas que favorezcan, fomenten y respalden lo máximo posible la predisposición a la cooperación que caracteriza a los seres humanos. Un reto a adoptar en nuestras empresas y organizaciones.

¿Qué otros ejemplos de colaboración exitosa conoces en tu entorno, empresas y organizaciones?

La maravillosa ilustración de cabecera es de Pablo Amargo.

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Comentarios

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1 comentario

  • Rubén Razquin dice:

    ¡Qué cierto!. Si bien existe la rivalidad y la competencia entre los seres vivos, también es cierto que la cooperación y las relaciones de ayuda son una parte integral de la vida, sin la cual la vida no existiría.
    Una de las pruebas más impresionante son los estudios que está llevando a cabo la bióloga Suzanne Simard, de la Universidad British Columbia de Vancouver, en Canadá. Lleva muchos años estudiando los bosques y ha descubierto que los árboles cooperan entre ellos de una manera inimaginable, hasta tal punto que creo que deberíamos desterrar del diccionario el verbo ‘vegetar’ como indicativo de inactividad o casi muerte.
    En el suelo de todos los bosques del mundo existen hongos que tienen una buena capacidad para absorber agua y minerales de su entorno, sin embargo, no tienen una fuente de nutrientes con la que subsistir. Establecen una relación de cooperación, simbiótica, con las raíces de los árboles, en una unión llamada micorriza. El hongo aporta al árbol agua y minerales y el árbol le da al hongo alimento. Pero eso no es todo. A una misma micorriza se pueden unir las raíces de varios árboles, formando una red interconectada a través de las raíces de todo el bosque. ¿De verdad hemos inventado internet?. Los bosques lo llevan utilizando desde hace millones de años.
    Esta red de raíces que interconecta a los árboles sirve para que establezcan relaciones de cooperación. (1) A través de las raíces pueden alertarse entre ellos de amenazas, como el fuego, la invasión por parte de algún hongo o de insectos. (2) Algunos árboles tienen su punto álgido de crecimiento en una época del año y otros en otra. Se ha descubierto que dos árboles pueden establecer una cooperación y que a través de las raíces se transmiten alimento. El árbol que tiene más alimento en una época del año cede parte de sus nutrientes al otro árbol. Cuando llega la época en la que el segundo árbol tiene más alimento, éste le devuelve el favor, cediendo parte de su alimento, a través de las raíces, al árbol que le ayudó en otra época del año. (3) Los árboles que más cooperan son los más grandes y más viejos del bosque. Se les denomina árboles madre. Los arbolitos pequeños tienen dificultades para crecer en un bosque, especialmente si este es frondoso, porque les llega poca luz. Los árboles madre ayudan a los arbolitos alimentándolos a través de las raíces. Es decir, es como si un árbol madre diese de mamar a un arbolito hasta que este es lo suficientemente mayor para valerse por sí mismo. (4) Otro gran descubrimiento sobre la cooperación en un bosque es el hecho de que cuando un árbol siente que va a morir todos los minerales y nutrientes que almacena y que ya no va a necesitar los transmite a través de las raíces a los árboles con los que está conectado, para que lo aprovechen y pueda facilitarles la vida. Después de este proceso el árbol muere.