Las bases de la imágenes corporativas: empezar por los cimientos

Las bases de la imágenes corporativas: empezar por los cimientos

Crear una página web, abrir una página de Facebook, encargar un logo… A la hora de lanzar un negocio o un proyecto, algunas personas conciben las distintas acciones de marketing digital como simples gestiones que engrosan la larga lista de cosas que hay que hacer.

Sin embargo, no se trata de varias gestiones diferentes, sino de una sola que lo engloba todo y que tiene una gran importancia: las bases de la imagen corporativa o identidad visual.

La imagen corporativa existe en toda interacción entre una empresa u organización y su público objetivo, tanto si la empresa es consciente de ello como si no lo es tanto. Da igual el sector al que pertenezca, si se trata de una empresa o una organización sin ánimo de lucro, si es una pequeña o una gran empresa y su público objetivo, etc.

La decisión es: sacarle partido o no.

Las bases de la imagen corporativa antes de crear la página web

Desde el momento en el que un potencial cliente y/o contacto conoce una organización, se le queda una idea grabada en su mente. En estas primeras impresiones puede haber elementos conscientes (por ejemplo, el precio de algún producto), pero la mayoría son inconscientes: la empresa nos transmite unos valores y unas sensaciones.

Esta reflexión es necesaria antes de abrir perfiles en redes sociales, crear una página web o diseñar una campaña de marketing por correo electrónico.

La base de la imagen corporativa es la coherencia. Un mismo logo, colores y tono de voz, que se repiten en todos los soportes e interacciones con el consumidor, son básicos para que este asocie la marca con unos valores y unas sensaciones determinadas. Esta reflexión permitirá empezar la casa por los cimientos y decidir en qué redes sociales la organización debe estar presente, dar instrucciones más precisas los profesionales que van a trabajar en la web, el diseño gráfico, etc.

Este artículo con 21 buenos ejemplos de identidad visual corporativa puede servir de inspiración para empezar a planificar la imagen corporativa y así sentar los cimientos para crear la página web, abrir las cuentas en redes sociales y planificar toda la estrategia marketing.

La identidad corporativa concierne a todos, no solo a las grandes empresas con un amplio presupuesto de marketing. Los elementos que la definen son variados y dependen de cada marca, pero hay algunos que son comunes. A continuación, vamos a analizar los principales:

Las bases de la identidad corporativa: los colores

La elección de los colores que van a identificar una marca no es para nada inocente, ni debería basarse únicamente en los gustos de una o varias personas. La combinación de colores es el elemento más básico para establecer las bases de una imagen corporativa, ya que ahí radicará una parte importante de su coherencia: en el sitio web, en el logo, en los locales, etc.

Los colores tienen un impacto psicológico. Al elegir tonos adecuados, el diseño puede ayudar a que los clientes se sientan atraídos a llevar a cabo una acción en particular. También son decisivos para atraer la atención a un punto en particular y generar las emociones positivas deseadas.

Estos son algunos ejemplos del efecto psicológico de los colores que se tiene en cuenta al crear una imagen de marca:

Amarillo

Es un color muy enérgico. Se asocia con el calor, el sol y con la alegría. Se usa a menudo en juguetes o productos dirigidos a un público infantil. También lo usan marcas como McDonald’s o National Geographic.

Verde

Es la tonalidad que representa la naturaleza por excelencia. Por extensión, se asocia con la tranquilidad, la serenidad y también la comodidad. Algunas empresas conocidas que lo usan son Spotify o Starbucks.

Azul

Es un color que transmite seriedad y confianza, sobre todo en sus tonos más oscuros. Lo usan marcas como Facebook y también se usa a menudo en aeropuertos y productos de limpieza.

Rojo

Se trata del color de las emociones fuertes, la diversión, la pasión, etc. Suele aportar un toque de cercanía con el cliente. Se usa en marcas conocidas como Coca-Cola o YouTube.

Naturalmente, estos ejemplos no son más que una introducción general. Además, en general no se trata de elegir un único color, sino una combinación.

Por ejemplo, una combinación de tonos grises y marrón claro, bien diseñada, puede transmitir una sensación de comodidad y seriedad al mismo tiempo que viene bien, por ejemplo, a un hotel de lujo.

En cambio, si se mezclan colores aparentemente tan dispares como el azul, el amarillo y el naranja, es posible crear una sensación de exotismo y alegría para actividades para niños o algún evento veraniego, por ejemplo.

Por supuesto, ninguno de estos ejemplos es una regla fija. Habrá que hacer pruebas, imaginar el local, los anuncios, la página web, etc. antes de decidirse por una combinación de colores específica.

A la hora de crear la página web de la empresa o el proyecto, los colores son particularmente efectivos en encabezados, botones de llamada a la acción, el fondo de secciones concretas, etc. Pero gran parte de este efecto se perderá si las sensaciones que se empiezan a crear al visitar la página web no tienen su continuidad en las redes sociales, el encabezado o la firma de los correos electrónicos, los locales, etc.

La tipografía en la identidad corporativa

Es el segundo elemento que las bases de una identidad corporativa. Existen nada menos que 90 000 tipos de letra y la lista no deja de aumentar. Por eso, elegir el tipo de fuente que usarás en tu página web y tus correos electrónicos tampoco es una decisión inocente.

Las tipografías se pueden agrupar en tres tipos principales:

Serif

Son tipos de letra que se caracterizan por lo «pies» o remates que sobresalen de las letras. Las letras no se limitan a los trazos indispensables para que sean comprensibles. Sus remates permiten crear una sensación de conexión entre ellas que puede facilitar la lectura de textos largos.

Son las tipografías más antiguas de todas. En general, este tipo de letra viene bien para trasmitir una idea de tradición. Viene bien a marcas a las que les interesa resaltar que son duraderas en el tiempo.

Sans Serif

Al contrario que las anteriores, estas tipografías se caracterizan por la simplicidad. No tienen remates ni añadidos, solamente los trazos indispensables para que se reconozca cada letra.

Se empezaron a crear en el siglo XIX y suelen funcionar para transmitir una imagen de modernidad. Eso sí, las letras están más aisladas entre sí y por eso este tipo de fuentes se utiliza con más frecuencia en textos cortos.

Script o caligráficas

Son las tipografías que imitan la escritura manuscrita, con muchos remates y florituras, y son sinónimo de originalidad. Se emplean en textos muy cortos porque su legibilidad es menor: títulos, frases resaltadas o también para dar detalles sobre algo.

Aunque la escritura caligráfica es la más antigua de todas, su adaptación al formato digital es bastante reciente.

Las formas como parte de la identidad visual

Un tercer elemento importante para asentar los cimientos de una identidad corporativa son las formas geométricas. Al igual que los colores y las tipografías, las formas redondeadas, cuadradas, triangulares, etc. transmiten emociones diferentes y por tanto su elección no es casual.

El ejemplo donde más se apreciarán estas formas es el logo. Pero la continuidad es un pilar básico de la identidad corporativa, por lo que lo ideal será que, en la medida de lo posible, esas mismas formas estén también presentes en la página web, las imágenes para redes sociales, la papelería, etc.

Las principales formas con las que se puede transmitir sensaciones son:

Formas circulares

Transmiten armonía, unión, la posibilidad de llegar de un punto a otro sin interrupciones en el camino. Se usan mucho por organizaciones que quieren crear una idea de comunidad.

Son muy variadas las marcas que optan por este logo: BMW, Gucci, etc.

Formas cuadradas

El cuadrado es una estructura que se mantiene en pie. Por tanto, representa estabilidad, profesionalidad, confianza y, por extensión, seriedad. Normalmente viene bien cuando la prioridad es comunicar que la marca está asentada.

Dos ejemplos conocidos son el logo de Microsoft y el de Facebook.

Formas triangulares

Gracias a las formas puntiagudas, transmiten una sensación de estabilidad aún mayor, en este caso se puede ir más allá y asociarlo asociar con valores como la precisión y la sofisticación.

Lo usan con frecuencia, por ejemplo, empresas de ingeniería o estudios de arquitectura.

Conclusión: las bases de la identidad corporativa como cimientos

Cuando alguien empieza un proyecto, ya sea un negocio, una asociación, una iniciativa, etc., tiene muchas cosas de las que ocuparse. Por tanto, puede resultar difícil pararse a pensar en formas, colores y tipografías.

Aunque no hay ninguna solución milagrosa, la paciencia es una buena compañera de viaje. La página web, la presencia en redes sociales y el marketing digital necesitan una estrategia coherente. Es necesario para mantener el control sobre la imagen corporativa que, de todos modos, la organización va a proyectar.

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Laura Catalan

Dedicada a la gestión de proyectos online, diseño web y estudio de la experiencia de usuario desde hace 12 años.

Adicta a: los viajes y la naturaleza, el diseño, la decoración, la ilustración y la fotografía.


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